domingo, 22 de agosto de 2010

Complices


Es cierto que no hacen falta las palabras, basta con una mirada, con un simple gesto para entenderlo todo.
Un juego de sensaciones... una sonrisa... La capacidad de sentirnos tan a gusto... que nos dé igual mostrarnos niños, ser espontáneos, bromear, sentirnos comprendidos, saber que nos escuchan... No importarnos mostrar vulnerabilidad, no con nuestro cómplice.

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