Antes de juzgar a una persona, camina durante tres lunas con sus mocasines. Vistas desde fuera, muchas existencias parecen equivocadas, irracionales, locas. Mientras nos mantenemos fuera es fácil entender mal a las personas, sus relaciones. Solamente estando dentro, solamente caminando tres lunas con sus mocasines pueden entenderse sus motivaciones, sus sentimientos, aquello que hace que una persona actúe de una manera en vez de hacerlo de otra. La comprensión nace de la humildad, no del orgullo del saber.
Al primer impacto lo nuevo da miedo, para conseguir avanzar es necesario superar esa sensación de alarma.
¿Sabes cuál es un error en el que siempre incurrimos?, el de creer que la vida es inmutable, que una vez metidos en unos raíles hemos de recorrerlos hasta el final. En cambio, el destino tiene mucha más fantasía que nosotros. Justamente cuando crees encontrarte en una situación que no tiene escapatoria, cuando llegas al ápice de la desesperación, con la velocidad de una ráfaga de viento cambia todo, queda patas arriba, y de un momento a otro te encuentras viviendo una nueva vida.
El hado posee todo el poder, en tanto que la fuerza de voluntad es tan sólo un pretexto. El hado no es otra cosa que el resultado de las acciones pasadas: somos nosotros, con nuestras propias manos, quienes forjamos el destino.
La vida no es una carrera, sino un tiro al blanco, lo que importa no es el ahorro de tiempo, sino la capacidad de encontrar una diana.
Las lágrimas que no brotan se depositan sobre el corazón, con el tiempo lo cubren de costras y lo paralizan.
Es más fácil morirse de nada que de dolor: una puede rebelarse ante el dolor; ante la nada, no.
Para odiar a alguien es necesario que te hiera, que te haga daño. Él no me hacía nada, ésa era la cuestión.
Los recuerdos tristes dormitan largo tiempo en una de las innumerables cavernas de la memoria; se mantienen allí durante años, decenios, la vida entera. Después, un buen día vuelven a la superficie, el dolor que los había acompañado vuelve a estar presente, tan intenso y punzante como lo era aquel día de hace tantos años.
Lo malo o lo bueno de enamorarse es que es algo que no te deja ninguna opción, sencillamente, sucede.
Todos conocemos a alguien singular que es bueno para nosotros. Pero cuando has tenido unas cuantas relaciones empiezas a sospechar que no es la persona adecuada, sino que tiene puntos defectuosos. ¿A qué se debe? Pues a que tú mismo eres defectuoso en algún aspecto y buscas parejas que lo son en otros complementarios. Pero él o ella ocupan una parcela de tu vida para crecer plenamente dentro de tus propios defectos. Hasta que no tropiezas con tus demonios más profundos -tus problemas irresolubles- no sabes cómo eres realmente, que estás preparado para encontrar un compañero para toda la vida. Solo entonces sabes lo que estás buscando. Tú estás buscando una persona defectuosa. Pero no cualquier persona defectuosa, sino la persona defectuosa «correcta», esa que miras con amor y piensas: «Este es el problema y quiero que lo sea». Yo busco esa persona especial que es inadecuada para mí precisamente de la manera correcta. (Andrew Boyd)
Ninguna decisión es tan buena como para no atarnos a sus consecuencias, ninguna consecuencia es tan inesperada como para absolvernos de nuestras decisiones, ni siquiera la muerte.
Hay muchos modos de perder a alguien, aparte de la muerte. Podemos perder a alguien que amamos, aunque lo veamos a diario… si dejamos que el miedo se interponga.
Amar a un ser humano es arriesgarse a salir herido, porque todos morimos, antes o después. Pero hay algo peor que perder a alguien que se ama, y es no tener a nadie a quien amar.
Los instantes se desvanecen como los ratones, que se escurren raudos, al igual que la vida, y sólo lo resisten los muy valientes, los fuertes, los cabales.
Cuando el instante llegue para ti, no lo dejes pasar, pues en un abrir y cerrar de ojos, el amor se esfuma, el instante fenece, dejando un hueco, un vacío en tu espíritu.
Al primer impacto lo nuevo da miedo, para conseguir avanzar es necesario superar esa sensación de alarma.
¿Sabes cuál es un error en el que siempre incurrimos?, el de creer que la vida es inmutable, que una vez metidos en unos raíles hemos de recorrerlos hasta el final. En cambio, el destino tiene mucha más fantasía que nosotros. Justamente cuando crees encontrarte en una situación que no tiene escapatoria, cuando llegas al ápice de la desesperación, con la velocidad de una ráfaga de viento cambia todo, queda patas arriba, y de un momento a otro te encuentras viviendo una nueva vida.
El hado posee todo el poder, en tanto que la fuerza de voluntad es tan sólo un pretexto. El hado no es otra cosa que el resultado de las acciones pasadas: somos nosotros, con nuestras propias manos, quienes forjamos el destino.
La vida no es una carrera, sino un tiro al blanco, lo que importa no es el ahorro de tiempo, sino la capacidad de encontrar una diana.
Las lágrimas que no brotan se depositan sobre el corazón, con el tiempo lo cubren de costras y lo paralizan.
Es más fácil morirse de nada que de dolor: una puede rebelarse ante el dolor; ante la nada, no.
Para odiar a alguien es necesario que te hiera, que te haga daño. Él no me hacía nada, ésa era la cuestión.
Los recuerdos tristes dormitan largo tiempo en una de las innumerables cavernas de la memoria; se mantienen allí durante años, decenios, la vida entera. Después, un buen día vuelven a la superficie, el dolor que los había acompañado vuelve a estar presente, tan intenso y punzante como lo era aquel día de hace tantos años.
Lo malo o lo bueno de enamorarse es que es algo que no te deja ninguna opción, sencillamente, sucede.
Todos conocemos a alguien singular que es bueno para nosotros. Pero cuando has tenido unas cuantas relaciones empiezas a sospechar que no es la persona adecuada, sino que tiene puntos defectuosos. ¿A qué se debe? Pues a que tú mismo eres defectuoso en algún aspecto y buscas parejas que lo son en otros complementarios. Pero él o ella ocupan una parcela de tu vida para crecer plenamente dentro de tus propios defectos. Hasta que no tropiezas con tus demonios más profundos -tus problemas irresolubles- no sabes cómo eres realmente, que estás preparado para encontrar un compañero para toda la vida. Solo entonces sabes lo que estás buscando. Tú estás buscando una persona defectuosa. Pero no cualquier persona defectuosa, sino la persona defectuosa «correcta», esa que miras con amor y piensas: «Este es el problema y quiero que lo sea». Yo busco esa persona especial que es inadecuada para mí precisamente de la manera correcta. (Andrew Boyd)
Ninguna decisión es tan buena como para no atarnos a sus consecuencias, ninguna consecuencia es tan inesperada como para absolvernos de nuestras decisiones, ni siquiera la muerte.
Hay muchos modos de perder a alguien, aparte de la muerte. Podemos perder a alguien que amamos, aunque lo veamos a diario… si dejamos que el miedo se interponga.
Amar a un ser humano es arriesgarse a salir herido, porque todos morimos, antes o después. Pero hay algo peor que perder a alguien que se ama, y es no tener a nadie a quien amar.
Los instantes se desvanecen como los ratones, que se escurren raudos, al igual que la vida, y sólo lo resisten los muy valientes, los fuertes, los cabales.
Cuando el instante llegue para ti, no lo dejes pasar, pues en un abrir y cerrar de ojos, el amor se esfuma, el instante fenece, dejando un hueco, un vacío en tu espíritu.
Tu corazón sabrá, cuando el hado lo musite en tu oído..
Oh, no temas, querido amigo, pues al fin merece la pena pagar el precio.
Cuando todo se pierde, sólo el amor se ha ganado; cuando llega el verdadero amor, se descubre que es el único.
Cuando llegue el día en que debamos separarnos, si mis últimas palabras no son "te amo", habrá de ser porque no tuve tiempo.
Los más bravos son, sin duda, aquellos que tienen la visión más clara de lo que se avecina, de gloria y peligro por igual, y aún así salen a su encuentro.
Todos nos empeñamos en conseguir algo nuevo, mejor, más grande. Quizá fuera mejor que nos detuviéramos a disfrutar de lo que tenemos en vez de dejamos atrapar por lo que podríamos tener, olvidándonos de todo lo que nos rodea.
En el momento en que necesitas a alguien, te conviertes en una víctima más del desengaño. La única persona de la que te puedes fiar siempre eres tú mismo.
Alguien dijo alguna vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre.Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón, y cuando te hable... levántate y ve donde él te lleve.
El príncipe no iba a regresar para despertarme de mi letargo mágico con un beso, al fin y al cabo tampoco yo era una princesa.
Lo correcto no es siempre lo obvio, a veces lo correcto para alguien es incorrecto para otros. Así que… buena suerte averiguándolo.
¿De cuantas maneras se puede destrozar un corazón y esperar de él que siga latiendo?.
El amor concede a los demás el poder para destruirte…
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa.
Oh, no temas, querido amigo, pues al fin merece la pena pagar el precio.
Cuando todo se pierde, sólo el amor se ha ganado; cuando llega el verdadero amor, se descubre que es el único.
Cuando llegue el día en que debamos separarnos, si mis últimas palabras no son "te amo", habrá de ser porque no tuve tiempo.
Los más bravos son, sin duda, aquellos que tienen la visión más clara de lo que se avecina, de gloria y peligro por igual, y aún así salen a su encuentro.
Todos nos empeñamos en conseguir algo nuevo, mejor, más grande. Quizá fuera mejor que nos detuviéramos a disfrutar de lo que tenemos en vez de dejamos atrapar por lo que podríamos tener, olvidándonos de todo lo que nos rodea.
En el momento en que necesitas a alguien, te conviertes en una víctima más del desengaño. La única persona de la que te puedes fiar siempre eres tú mismo.
Alguien dijo alguna vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre.Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón, y cuando te hable... levántate y ve donde él te lleve.
El príncipe no iba a regresar para despertarme de mi letargo mágico con un beso, al fin y al cabo tampoco yo era una princesa.
Lo correcto no es siempre lo obvio, a veces lo correcto para alguien es incorrecto para otros. Así que… buena suerte averiguándolo.
¿De cuantas maneras se puede destrozar un corazón y esperar de él que siga latiendo?.
El amor concede a los demás el poder para destruirte…
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa.
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